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jueves, 26 de mayo de 2011

Consumismo



Consumismo: definición.

Adquisición de bienes o servicios por parte de los consumidores por encima de las necesidades de subsistencia, a veces con endeudamiento y de manera irreflexiva para atender a necesidades superfluas.

Problema:
Debido a la adquisición irresponsable de bienes no-necesarios, nos estamos topando con ciudadanos cada vez más superficiales, ambiciosos, indiferentes ante las necesidades del ambiente, pero sobre todo, con sujetos dominados por grandes empresas que no ven más allá de su propio beneficio como gran inversionista. Lo más lamentable es que los llamados consumistas no ven el problema. Dicen estar a la moda trayendo el carro del año que seguramente se hará trizas al primer toque con otro auto; les interesa traer la “mejor ropa” de tienda de boutique, siendo lo más sintético del mundo, que terminará rasgándose a no más de tres puestas; compran un producto no más porque el empaque tiene una “onda bien chic”… y piensan que todo esto es algo fundamental y determinante para poner de manifiesto su personalidad y no sólo eso, sino que quieren mostrar cuán exitosos son por todas las cosas carísimas y a la moda que se pueden comprar.

Cosas caras y, muchas veces, innecesarias que terminan siendo basura que viene a perjudicar al medio ambiente. Y peor aun, la naturaleza como algo magnificente, sufre los daños y se va corrompiendo y nos va dejando sin vida, sin embargo, ella podrá sanarse y seguir subsistiendo las veces que le sea posible, y en cambio el ser humano no, tal y como lo conocemos tengámoslo por seguro que no.
El problema no es propiamente el comprar esas cosas que se ven tan geniales en su empaque o que son tan carísimas existiendo algo parecido pero de menor precio, el problema es hacerlo por modas y, por tanto, constantemente, debido a que en cada temporada va existiendo algo más actualizado y más vanguardista que lo anterior; este es el verdadero problema, ambicionar aquello que nos dará satisfacción superficial y efímera; no ser responsables tanto de nuestra propia economía como de las circunstancias de nuestro entorno. No hacer conciencia de lo que implica traer ese producto a nuestras manos, que si bien lo tenemos en nuestras manos no es indicio de que el productor haya sido sumamente responsable en su elaboración y en todo lo que concierne el haberlo llevado hasta nuestra vista.

Si bien esto suena tan simple, y parece que “no es para tanto” si tiene consecuencias bastante relevantes, sólo que nos es más fácil ignorarlo porque tal vez sentimos que sin todas esas cosas que nos compramos por mero capricho, se perderá nuestra identidad y no podemos permitirlo, cuando, por el contrario, quien se encarga de dar publicidad y colocar su producto en el mercado se esta encargando de hacer, con la adquisición de este, una agrupación de sujetos iguales, que le dan valor (que no tiene) a una cosa material que ponen incluso por encima de cualquier ejercicio de conciencia. Es bien sabido que quien tiene esa manía de ser un consumidor descontrolado e inconsciente lo hace por llenar un vacio que tiene en su interior, suene o no muy espiritual, realmente lo hace por suplir o sustituir lo que pudiera ser un lazo afectivo por cosas materiales que al fin de cuentas terminarán por deteriorarse con el paso del tiempo y del uso.

Nótese que si es un problema, y un problema grande. Y es tan así que existe una ética del consumo de Adela Cortina en la cual plantea que “existe un saber capaz de defender con argumentos que hay formas de consumir más éticas que otras, capaz de esgrimir algún criterio para discernir entre las que levantan la moral y las que desmoralizan”. En su ética del consumo Adela Cortina muestra los distintos criterios propuestos por diferentes pensadores, desde distintas épocas. Así mismo, les critica algunas fugas que en sus argumentos quedan descubiertas y menciona que sea lo que sea que se tenga que hacer para hacer un consumo ético en una sociedad justa, este criterio deberá tender a universalizarse. Así como hace evidente que el consumidor sea una persona informada sobre todo lo que concierne un producto, entre otras cosas más. “Por último, en el orden de la exposición que no en el de la importancia, es consumo ético el que proporciona a las personas una vida buena. Y aquí convendría cambiar ese estúpido chip, empeñado en identificar la felicidad con el consumo indefinido de productos del mercado, cuando los más inteligentes ya están de vuelta y optan por la calidad de vida frente a la cantidad de los productos, por una cultura de las relaciones humanas, del disfrute de la naturaleza, del sosiego y la paz, totalmente reñida con la aspiración a un consumo ilimitado. Afortunadamente, estas formas de vida con calidad pueden universalizarse. En hacer que lleguen a todos los seres humanos estriba la más radical de las revoluciones pendientes.”

Si pudieran consultar esta ética por ustedes mismos estaría mejor, no se crean tanto de lo que les digo y póngase a buscar información…=)
                 

miércoles, 18 de mayo de 2011

Pederastia


Hablemos de pederastia…

Su definición:
Pederastia. Trastorno psicosexual consistente en la atracción erótica que siente el adulto por los niños. El pederasta, generalmente, retrasado mental, inhibido o neurótico, se siente en estado de inferioridad ante la mujer adulta y busca compañeros sexuales a su medida, es decir, niños o niñas (de 13 años o menos).  (Diccionario Enciclopédico Océano, edición 1987, tomo IV). Así como en el pasado, en la actualidad existen casos de abuso a menores; trátese de violencia física, psicológica,  sexual… que en si mismos, por el sólo hecho de considerarlos, son totalmente repulsivos. Y es que cuando se está en presencia de un niño, de un preadolescente, se puede percibir su gran inocencia y su falta de experiencia y, en algunos casos, somos orillados a verlos con cierta ternura o incluso de intolerancia ante su manera de actuar, pero ¿qué pasa cuando existen “individuos excepciones” que no ven de esta manera a los niños?

Sin lugar a dudas, a este tipo de sujetos que ven en los niños un buen amante, se les considera enfermos con justa razón, sin embargo, pueden parecer totalmente cuerdos al trato con las personas, ya que su enfermedad ataca sobre todo a las emociones y deja relativamente inmune a las potencias discursivas. O sea que, el sujeto sabe que hace mal y, sin embargo, se deja conducir por sus pasiones y pulsiones y no por lo que su reflexión le invitó a concluir. Y no es que precisamente el pederasta no vea a su amante como alguien inocente y tierno, al contrario, lo ve tal y cual se nos presenta un niño y eso es lo que mueve su atracción hacia él.

Ahora, el pederasta tiene diversas tácticas para que el niño acceda a cometer los actos que el quiere; ya sea que lo llene de regalos o que lo manipule con amenazas haciéndole creer que el también comparte la culpa de lo que hacen en conjunto. En un niño de 8 o 10 años, que aun no conoce lo que es una relación sexual, me refiero como experiencia, si lo ve como mal pero no en el sentido de que es un delito abusar de él, sino sólo porque lo que le hace su abusivo pederasta lo hace sentir mal, atenta contra su estado de ánimo y ese sentimiento de desagrado hace que el niño repudie las prácticas sexuales. Y es que aunque sea algo natural, tanto en los animales como en el hombre, la sexualidad implica necesariamente, una madurez tanto intelectual como física y, entonces, el daño que se le hace a un menor llega a tener secuelas traumáticas para el resto de su vida. Y aunque en su excelente persuasión haya hecho que el menor se convenza de sus actos ilícitos hasta el punto de encontrar placer en dichas prácticas, el adulto pederasta sigue siendo totalmente culpable de atentar contra la integridad de un menor, ya que este delito no implica, precisamente, la violencia, o sea, si puede existir o no, pero la pederastia o la pedofilia es la relación sexual de un adulto con un menor de edad.

 Qué podemos esperar del futuro si, por ejemplo, en el año 2007 se dio un caso en Oaxaca en el que los niños eran abusados por sus propios maestros de escuela, y el caso va quedando en el olvido e incluso sin la difusión necesaria para estar enterados; qué, definitivamente, no es claro que los niños son los que tienen nuestro porvenir en sus pequeñas e indefensas manos y que es justamente esta etapa la que marcará, de buena o mala manera, sus vidas y desde ahí es donde comienzan los problemas de una sociedad, o mejor dicho, es donde recaen los actuales problemas de “los grandes” y las secuelas de sus estupideces son absorbidas poco a poco, pero con gran provecho, por los que vienen detrás de nosotros. Falta mucha responsabilidad por parte de los adultos; carecemos de la madurez necesaria para entender que traer hijos al mundo no es arrojar un desecho a la calle después de haber disfrutado de sus anteriores beneficios. Nos falta educación y los que tenemos la oportunidad de abrir nuestra mente para dejar entrar distinta información nos hacemos de la “vista gorda” y ni siquiera intentamos orientar o evitar alguna falta a la sociedad cuando tenemos alguna posibilidad de hacerlo. Cualquier abuso a cualquier ser vivo es una abominación, sin embargo, es inaceptable ignorar estos atentados contra los niños ¿ellos, cómo pueden defenderse? Si, tal vez sean lo suficientemente fuertes para salir adelante después de algún maltrato o abuso, pero de qué manera esa inconformidad saldrá a la luz dentro de una sociedad… pensemos en las grandes repercusiones. Y si bien será imposible hacer un país, un estado, una sociedad perfecta: sin abusos ni injusticias, tengamos, mínimo, la capacidad de actuar ante los problemas, castiguemos al que irrumpe la tranquilidad y orientemos y ayudemos al que la padece.         

martes, 3 de mayo de 2011

Feria Nacional de San Marcos 2011...


Una critica a nuestra libertad limitada por prejuicios de pensamientos añejos
No podía dejar pasar la feria de Aguascalientes sin que yo tuviera algo que decir acerca de ella; y es que en realidad me dio mucho para opinar.

Para empezar debo de criticarle la poca fluidez de eventos culturales; o a lo mejor será la falta de difusión de eventos más allá de los viciosos, aquellos que nos ofrecen algo de cultura, un ejercicio intelectual o crítico. Carecemos del maravilloso hábito de frecuentar los eventos que prometen movernos nuestra corrompida conciencia.

Además, en un intento fallido de hacer la feria de San Marcos más nacional, caímos en la mediocridad de conformarnos con unos cuantos puestos en representación del estado de Chiapas y un programa de televisión acercándonos a los sabores de dicho estado pero grabado allá.       
Lo anterior puede ser tomado como un inicio de un nuevo ciclo de la feria, con nuestro nuevo gobernador, como un intento de mejorar nuestra hermosa celebración y tal vez por esto podría ser justificado, sin embargo, hay algo que hasta la fecha no me ha dejado dormir. Y es algo típico de nuestra gente.

En cierta ocasión, en mi sed de pasar tiempo con los conocidos y, como no, de tomar cierto tipo de bebidas embriagantes; me plante en la calle nieto como es de cierto tipo de costumbre. Me di el lujo de privarme de emborracharme para así poder disfrutar verdaderamente de lo que las jocosas platicas de los conocidos tienen para ofrecerme; y en ese trance de gran festejo a la vida, intercedieron, para turbar la armonía, una docena de personas uniformadas (la verdad ni los conté, eran como doce, tal vez veinte). Es algo habitual ver desfilar a este tipo de personas entre la muchedumbre, no es ni emocionante ni molesto, pero… en esta ocasión si provocaron alguna emoción rara en mi.

El problema: “jóvenes, no pueden estar aquí plantados tanto tiempo…” “hacen tumultos...” “es que no queremos problemas, la otra vez hubo un pleito (o tal vez un intento) y terminaron lanzando botellas…” “por favor jóvenes, retírense…” “¡¡¡eit Ya van veinte veces que te digo a ti que te retires, si te vuelvo a ver aquí ya no te voy a decir algo!!…” “¡¡haber, ¡ya!, yo respeto su forma de vestir, pero dan mala imagen a la feria!!…”

Bien podría parecer un grupo de uniformados (llamados de forma errada policías) haciendo su trabajo y controlando a una bola de rebeldes y asquerosos jóvenes, si, tal vez parecería, pero debo asegurar que no era así, yo estaba ahí y se lo que hacíamos.

El problema es su “prevención” de peleas; “quieren evitar heridos”: llenen las calles de colchones, las botellas que sean de papel y que el alcohol sea jugo de piña. El problema es “la imagen nefasta que una bola de ingratos jóvenes hijos de Satán vestidos con atuendos rojos y negros, de mezclilla y cabellos largos dan a la galante feria”: pongan a un cadenero en San Marcos y pidan credencial, traje de gala, cabello de a militar o en su defecto peinado de lado con mucho gel; pongan retretes cada medio metro para que la gente orine (sirve de que no cobran tanto por arrojar un desperdicio corporal); apliquen la eugenesia al estado pa´que de paso la gente que entre sea alta y de ojo azul. El problema es “que estos uniformados se engentan y tratan de evitar los tumultos”: ya entrando a la feria, después de haber pasado por el cadenero, que cada policía realice en pequeños grupos una visita guiada, en un recorrido de no más de treinta minutos para que no les cause fatiga ni dolor de cabeza.

El problema es aprovecharse de su ventaja como “autoridades competentes”: si en verdad quisieran cuidar la integridad de las personas no amenazarían a la gente y no cargarían a las personas sólo porque en su embriaguez los llamaron (y perdón por esto) “putos” (con justa razón) por sus reclamos sin sentido, siendo que de la boca de quien salió esto es de una mujer envalentonada por el alcohol; y no andaría dando espectáculos de poderío arrastrando a una chava de no más de veintitrés años sujetándola por sus cabellos sólo porque pagaba porque alguien le recibiera sus desechos en un cuarto de servicio que esta en cierta calle que protegen por no sé que razón.       

El problema es el “aun no me acostumbro” a la diversidad; su intolerancia a las diferentes caras de la juventud. Su falta de respeto por el sólo hecho de que enfrente de la calle nieto el gobernador miraba desde la terraza a “su gente” y al parecer ese tipo de gente no le agrada; su modo de “solucionar los conflictos” (que evidentemente no había) con una agresividad que más allá de inspirar respeto hacia ellos, al menos en lo particular, me produce miedo y una inconformidad absoluta.

El problema va más allá de decir: “ah los adultos no nos entienden…” “somos libres, yo me visto como quiera…” etc. etc. el problema no es ese; su falta de tacto y su terrible método para hacer la disciplina, es EL PROBLEMA. El dar respeto a algunos cuantos y a otros no, porque no me agrada su físico… lo bueno que los jóvenes somos los inmaduros… todas las prevenciones anteriores suenan tan absurdas como que la población siga con sus prejuicios y tabús porque la gente no se ve toda igual como un bulto gris…

Y yo, todavía entre lobos defendiendo a capa y espada a la gente que vive en México, de la gente que jura y perjura que el país es un asco… todavía yo con mi ingenuidad de que las autoridades que tienden a destruirse y a destruir al pueblo por el poder cesaran y llegará el momento de una estabilidad merecida, ¡ingenua!... pero aun sigo en mi postura de ver más allá de la nacionalidad y deduciendo que en todos lados existen este tipo de cosas y que no son propias solamente de México. Mientras tanto, sigamos dándole la gubernatura a personas como Gabriel Arellano, que quiere fuera de su vista a personas “indecentes”.   

domingo, 27 de marzo de 2011

Aborto

Continúo con tema bioético.

Definición:

Expulsión del embrión o del feto, natural o provocada, durante la etapa no viable de su vida intrauterina; se entiende como tal, aquella en que no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir.
Que tema tan complicado el del aborto, y sin embargo, que importante es. Nuestra falta de educación sexual ha traído problemas diversos: desde atentar contra la propia vida hasta la falta de higiene y prevención de diversas ETS e ITS.

La sociedad nos demanda castidad y pudor, sin embargo nos deja desprovistos de, en este caso, educación sexual, pero más que una educación que quede en un aula, aquella educación que nos sensibilice ante problemas como enfermedades irreversibles, en si de todo tipo, y de embarazos en “momentos no adecuados”. Evidentemente el problema del aborto tiene su raíz en la falta de cultura, en la irresponsabilidad y en la intolerancia de la sociedad hacia cada uno de sus individuos.

¿Por qué tenemos que ir en contra de nuestra propia naturaleza?
Es decir, aquella naturaleza que nos ha otorgado un cuerpo, un cuerpo con diferentes funciones y capacidades; entre estas capacidades la de dar vida, de reproducirnos y dejar una generación que a su vez engendrará otra generación. Si más que diseñados estamos para dar vida, por qué negarnos a esa posibilidad; es como querer negarse a la pasión, a los deseos carnales, que sin duda se puede uno abstener pero esto no será más que una represión de pulsiones y emociones que tarde o temprano buscaran modo alguno para satisfacerse.

¿Encontramos alguna fascinación en intervenir en nuestro cuerpo? Si es así, ¿cuál es la razón? Porque digo, hay muchas personas que les agrada modificar su cuerpo haciéndose desde operaciones para algo puramente estético hasta introducirse no se que cosas debajo de la piel… qué se puede hacer con este tipo de pensamientos, me refiero, a los que piensan de manera diferente y no ven como atentar contra una vida el abortar. ¿Es preciso que exista una uniformidad?

Argumentos a favor. La practica del aborto si, cuando…
  •         La vida de la madre está en peligro
  •         Existió una violación
  •         El feto presenta malformaciones
  •         La concepción de un hijo no se desea
  •         


Argumentos en contra. No a la practica del aborto, porque…
  •          Se atenta contra la vida de un humano, pero un humano inocente
  •          No podemos deducir que la futura persona tendrá una mala calidad de vida
  •          



Estos son sólo algunos argumentos, existe una enorme diversidad de opiniones…

A mi me parece terrible la idea de abortar, sin embargo, yo estoy a favor y no sólo en violación o cuando la vida de la madre esta en peligro, sino también cuando el tener un hijo no se desea; porque yo tengo la creencia de que quien tiene a un hijo que no desea lo vera siempre como un “castigo” por una irresponsabilidad, y verdaderamente no se trata de eso. Tampoco se trata de que cada vez que falle el método anticonceptivo se practicará un aborto, tampoco demos paso a este libertinaje, no lo hagamos hábito.

También creo que si esto del aborto fuera más accesible, o sea, menos condenado por la sociedad y nada condenado por las leyes, habría más libertad de expresión y por tanto de decisión, ya que todo esto se alimenta de la información. Si todas nosotras y nuestras parejas nos informáramos sobre métodos anticonceptivos y lo que es un embrión y un feto, existiría más conciencia y probablemente menos abortos y bebes tirados a la basura.

Yo defiendo la vida, pero no condeno el hecho de, en algún momento, practicar un aborto; porque para que realmente sea llamada vida muchas veces no nos basta sólo con respirar y necesitamos de otros estímulos para hacer nuestra existencia algo verdaderamente bueno; y lo que queremos son individuos felices, no mamás neuróticas e hijos amargados y traumados… ¿Por qué no pensar en alternativas?   


domingo, 27 de febrero de 2011

Eutanasia



Volviendo a ver a la bioética, me “desvío” un poco de las teorías éticas para hablar sobre eutanasia.
*Datos históricos:
·       La palabra eutanasia aparece en el siglo XVII con Francis Bacon, definiéndola como “la aceleración de la muerte en un hombre enfermo”
·       En la Edad Media, Tomas Moro en su Utopía, afirma que a los moribundos se les debe de prestar todo cuidado y solidaridad, pero que en caso de dolores extraordinarios se puede recomendar poner fin a su vida.
·       Platón dice en la república: “se dejará morir a quienes no sean sanos de cuerpo” (427-337 a. C.)
·       Los estoicos, Séneca: “es preferible quitarse la vida, a una vida sin sentido y con sufrimiento”
·       Así como había quienes sugerían la eutanasia (no como tal) existían personajes que tenían una postura contraria:
·       En el siglo V a. de n.e. Hipócrates tenía un juramento: “Jamás daré a nadie una medicina mortal por mucho que me lo soliciten”

·       ¿Qué es la eutanasia?
·       Etimológicamente: eu=buena thanatos=muerte; buena muerte
·       La eutanasia es la acción u omisión de atención medica, ya sea suministrándole algún medicamento en dosis altas o suspendiendo algún medicamento que le este tranquilizando al paciente, que por su naturaleza y en su intención acelera la muerte con el fin de eliminar todo sufrimiento.
·       La eutanasia significa la acción médica por la que se provoca la muerte a una persona enferma.  
·       El problema de la eutanasia hace su aparición en la vida de un hombre cuando se topa con una enfermedad irreversible.

·       Algunos de los motivos por los que se piensa en la eutanasia son: 1) el miedo, 2) fatiga emocional, 3) control de la muerte, 4) depresión, 5) dolor insoportable.
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Existen dos tipos de eutanasia. Pasiva y activa. La primera corresponde a la omisión de intervenciones médicas con la intención de acelerar la muerte del paciente, teniendo el conocimiento de un desenlace drástico de la enfermedad. La segunda, es la administración de medicamentos y/o la realización de otras intervenciones con la intención de causar la muerte al paciente. Podemos subdividirla en tres partes: eutanasia activa voluntaria, involuntaria y no-voluntaria.
1)     Voluntaria: por solicitud explicita de un paciente competente e informado.
2)     Involuntaria: sin la solicitud de un paciente competente.
3)     No-voluntaria: en un paciente incompetente.

El tema de la eutanasia sigue siendo hoy día un debate entre distintas ramas, no es sólo un conflicto entre médico y paciente, sino que abarca un conflicto legal, social y económico. El poder practicarle la eutanasia a un enfermo en fase terminal no es tan fácil como decir que el mismo paciente ya lo decidió así; al menos en nuestro país es ilegal la práctica de la eutanasia. Sólo en Holanda y Bélgica tienen una legislación que permite la eutanasia y sus condiciones para practicarla son muy claras y precisas; entre la petición del paciente, la otra opinión de algún otro especialista y asegurarse de que lo que padece el paciente es verdaderamente insoportable y que la ciencia no tiene ese alcance para ayudar en su agonía al paciente (más que ayudarle a morir). Así mismo en Oregón, Estados Unidos, la eutanasia puede practicarse y no es un delito.

La autora del libro “ética aplicada y democracia radical” aborda el conflicto de la eutanasia desde un punto de vista laico alejándose de las etiquetas y divide en dos las cuestiones a tomarse en cuenta para tomar en cuenta la eutanasia. Estos son: la ética de los máximos y la ética de los mínimos. Las primeras consisten en lo que le hace bien a un sujeto, su autorrealización, calidad de vida y lo que le hace feliz. 

Las segundas son las normas, justicia, deberes y derechos, respuestas universales. El proceso de morir implica lograr el bien y la autorrealización, así como cumplir con las leyes y las normas universales.
En fin, hay muchísimas cosas que agregar de este tema, pero por lo pronto lo que me interesa es esto: ¿es necesaria la eutanasia? ¿Es ésta, benéfica para una sociedad? O ¿es sólo un disfraz para acabar con la vida de los enfermos y así con las incomodidades que su situación trae consigo?

Así como existe la eutanasia, existen los cuidados paliativos, que son los que ayudan, en toda la extensión de la palabra, al paciente a sobrellevar su enfermedad. O sea, existen tratamientos, por ejemplo, para quitar el dolor con dosis de morfina, así como la atención constante de médicos, tanatologos y la misma familia, que en conjunto son una manera muy eficaz de vivir con una enfermedad en estado terminal esperando a que la misma naturaleza haga su función, sin tener que usar la intervención de sustancias letales. Y por consecuencia dicen que es muy probable que un enfermo en fase terminal que recibe cuidados paliativos nunca le pasara por la cabeza la eutanasia.



Eutanasia vs. Cuidados paliativos
¿Cuál es la mejor opción? ¿Poner fin a la vida por nuestra propia cuenta o resistir hasta las últimas consecuencias? Si se decide optar por la eutanasia ¿es darse por vencido? Si se prefieren los cuidados paliativos ¿es aferrarse a algo que ya no se puede conservar (la vida)?
En la universidad, mi profesora de bioética dice que el verdadero debate ético esta en las muertes humanamente evitables, no en la eutanasia. En aquellas poblaciones que mueren por las guerras, las personas que mueren de hambre, las que mueren por no recibir un trasplante en consecuencia de la discriminación… ahí es donde deberíamos de voltear a ver, a los casos reversibles…




domingo, 20 de febrero de 2011

El utilitarismo


Los utilitaristas consideraban a su obra filosófica como una tentativa para establecer un principio objetivo que permitiera saber cuando una acción determinada era buena o mala. Este principio o máxima, que llamaron principio de la utilidad, sostiene que una acción es buena en tanto que tienda a producir la mayor felicidad posible para el mayor número de personas. Tanto Bentham como Mill (los dos principales exponentes del utilitarismo) interpretaron este principio como una forma de hedonismo al identificar la felicidad con el placer. Según esta interpretación, el principio sostiene que una acción es buena si produce la mayor cantidad de placer para el mayor numero de personas; de lo contrario es dañina. Sin embargo muchos filósofos modernos son utilitaristas sin ser hedonistas. La esencia del utilitarismo, como filosofía, radica en el énfasis que pone en los efectos que tiene una acción. Si los efectos benéficos de una acción exceden en número a los nocivos es entonces buena; de lo contrario no lo es. El punto fundamental e que las consecuencias que puede tener una acción dada son las que determinan si es buena o es mala; no los motivos que impulsan a uno a esa acción.



El resultado principal del utilitarismo como teoría moral ha sido el de separar la bondad o maldad de una acción en si, de la bondad o maldad del agente que ejecuta la acción. Un hombre puede ser moralmente bueno en el sentido de que puede obrar siempre con buenas intenciones; puede obrar siempre con honradez o con el deseo de ser veraz, pero hay que distinguir entre el merito o valor en si, de la acción que ejecuta, y el merito, o valor, de sus intenciones.

El utilitarismo ha sido considerado a menudo como una filosofía política que se vincula a las doctrinas democráticas. Esto es difícil de demostrar, sin embargo, hay que señalar que los grandes utilitaristas sostenían ideas democráticas. Lucharon por diversas libertades cívicas y por el sufragio femenino, por la sujeción del gobierno a las leyes. Esto sirvió para identificar su doctrina filosófica con las causas democráticas. Por otro lado, al considerar a cada persona como de igual importancia para el cálculo de la cantidad de placer o dolor producida por una acción dada, este concepto fue identificado a la proposición democrática de que todo hombre es igual ante la ley. Finalmente, la bondad o maldad de un acto no se determina sino por la manera en que afecta a las mayorías y en esto se asemeja al principio del gobierno por las mayorías, otro de los puntos básicos de la democracia.    

lunes, 29 de noviembre de 2010

Hablemos del Suicidio










La definición de suicidio, los síntomas, los tratamientos… son factores que encontramos en todos lados, de manera tan técnica que, a veces no entendemos o lo sentimos que no va dirigido hacia nadie. Por eso es que aquí, no esperen encontrar cifras, porcentajes, nombres de medicamentos, direcciones de consultorios; vayamos haciendo que los artículos de temas importantes tengan destinatario y no sólo sea un adorno más para una página de consulta: y ¿Qué crees? Tú eres mi destinatario…

Atentar contra la propia vida es un delito en donde debería de existir un castigo, pero no un castigo al que comete o cometió esa falta a la moral, más bien, a la sociedad que le rodea. Porque, cuántas veces nos hemos enterado de casos de suicidio en donde la persona que lo cometió tenia problemas de depresión, se sentía desadaptado, se sentía sólo, etc., y su familia, amigos, conocidos, aseguran no haber notado nada raro en esa persona o, si lo notaron, decidieron dejarle a alguien más la responsabilidad que implica escucharlo y ayudarlo. Esto no es un caso especial, por lo regular así es, es un poco predecible. Porque no existe algún hombre al que después de escuchar problemas no le llegue la angustia de quien los escucho; se sienta mal, y decida alejarse de esa persona, o igual, decida ayudarla, pero su incredulidad de que le pueda pasar algo o de que sea muy grave, hace que lo desatienda y no le da la importancia adecuada.
Sin tanto rodeo, la sociedad implica demasiado en la autoestima de cada individuo que la conforma y en un momento de depresión, ya decida ayudar al individuo o alejarse de él, ésta (la sociedad) lleva un enorme grado de culpa ante la muerte de uno de sus miembros. Y es que, la intolerancia; la falta de respeto, la discriminación, los prejuicios… son la contribución, en la medida exacta, para que una persona se sienta desentendida, no amada… depresiva.



Yo creo que no podemos culpar al que intentó suicidarse o al que se suicidó; no podemos decir “es que tu tienes la culpa por no aguantar”, no podemos culparlo por su manera de ser, sin lugar a duda, con quien se relaciona es el problema, si es de tal cual manera es porque la sociedad lo ha formado así; tal ves exista un gramo de culpa en el sentido de que no busco ayuda, en que no acepto que tenía un problema. No se trata de hacer victima al implicado, pero deberíamos de analizar desde otro punto las cosas, y que el suicida no es del todo culpable. Más allá de la religión, más allá de que su alma perecerá en el infierno, lo que aquí importa es el entorno en el que se encontraba. La “realidad”, el aquí y el ahora.

Es muy fácil decir “hay ya, no es para tanto, todos tenemos problemas”; si de hecho todos los tenemos pero, no todos los percibimos de igual manera, eso es algo muy importante. Si queremos ayudar a alguien, AYUDEMOS BIEN… en esos momentos de angustia, lo menos que una persona quiere escuchar es “hay no es para tanto, mira a fulanita le paso que…” que le va interesar saber los problemas de otros, en esos momentos es esa persona la que necesita atención y hay que darle la importancia debida por cosa pequeña que nos parezca. No esperemos hasta que haya un intento de suicidio o una muerte para entender al implicado, aunque exista mucha complejidad en el ser humano, podemos llegar a captar y entender para poder ayudarlo, porque, por si ya lo habíamos olvidado, nosotros también recibimos tal vez los mismos problemas, pero al fin de cuentas todos tenemos que salir delante de alguna u otra forma, y si tenemos a nuestro alcance un hombro, ¿Por qué no apoyarse de él?

Antes de un psicólogo, de un psiquiatra (si el asunto no esta fuera de nuestro alcance) seamos capaces de ofrecer ayuda, porque en esos momentos el implicado se siente mejor cuando quien lo ayuda es alguien que lo quiere o a quien él quiere. Aunque algunas personas lo tengan como cursi, el amor es fundamental para que el enfermo se sienta mejor.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Y… ¿El medio ambiente?


Mucho se ha dejado de lado el tema de la contaminación y sólo vemos a la gente que se preocupa por este tema, como una bola de hippies sin mucho que hacer. Pero desafortunadamente para algunos, este tema no sólo se da en corrientes ideológicas “extrañas” sino que, hasta el más ateo, tiene que involucrarse al rescate de su entorno. Porque, entérense, la crisis no sólo se encuentra en la economía, en la pobreza, en la educación, en la seguridad de un estado, ¡NO! Esta dichosa crisis abarca una desventura total. Y con hambre, sin educación, sin seguridad, ¿Quién se preocupa por el ambiente?
En la actualidad existe todo para hacerle daño al medio que nos rodea, hacemos lo posible por fastidiarlo: ya sea que alguno tire la bolsa de papas por aquí, el otro tire desechos tóxicos por allá, pero la idea es contribuir de manera negativa y con esto acarrear cambios extremos.

Es conveniente ahora abordar estos temas, porque desgraciadamente, no hay tiempo para pensar si queremos hacer conciencia o no. La  contaminación, así como ciertos temas sociales, ha sido y seguirá siendo problema, mientras las mismas sociedades no adopten una cultura de respeto. Se insiste mucho en el cuidado del medio ambiente, los mismos políticos prometen hacer algo para llevar a cabo un desarrollo sustentable ante este tema, pero ¿Qué es lo que realmente hacen? No exhortan a la comunidad a contribuir al cuidado de su entorno, existen secretarias que se dedican a esto, pero cuánta gente sigue estos programas. ¿Cómo se puede generar un cambio benéfico, dejándolo a responsabilidad de unos cuantos?

Pongamos algún ejemplo como consecuente del mal trato al ambiente. Huracanes, lluvias catastróficas, tsunamis, terremotos, frentes fríos en otoño, polución del mar… debido a esto: enfermedades infecciosas, perdida de especies, perdida de cosas materiales, destrucción y entre tanto un GRAN impacto social; que nos conduce a la indignación y al odio hacia la naturaleza, le reprochamos cómo puede ser tan mala, tan injusta y ventajosa por su gran magnitud… pero, ¿Cuántas veces nos hemos puesto a pensar que nos esta regresando, en justa medida, nuestro mal trato? En esos momentos de catástrofes sólo vemos nuestro dolor y necesidad, y no llegamos a captar que, la naturaleza, se esta manifestando por la maravillosa razón de que esta viva. Estos terribles impactos no hay que dejarlos pasar y justificarlos como un acto de inconformidad de un ser supremo, o dicho de forma popular, de Dios. Si existe inconformidad, pero es de algo que en realidad se encuentra muy presente a nuestro alrededor, arriba, abajo, por todas partes: la naturaleza.



Tenemos que saber, que cuando nos rehusamos a cuidar nuestros recursos naturales, lo único que estamos haciendo es crearnos un mal a corto plazo. Sin duda, los únicos que salimos afectados en cuanto surgen modificaciones en las condiciones naturales del medio ambiente, somos los seres vivos.
Por una parte, ya basta de sólo “impulsar” (de manera aparente) a la comunidad a cuidar su entorno, como tema de campañas electorales, con mensajes impresos en bolsas, con habladurías “que yo cuido… que yo hago…” es bien sabido que enseñando con el ejemplo se obtienen buenos resultados. Seamos más los que sepamos llevar a cabo un desarrollo sustentable del medio ambiente. Ahora también, ya basta de hacer desidia, seguir sobreexplotando nuestros recursos, ¡no!, poquito si hace mucho daño. Una envoltura en el asfalto si trae consigo problemas a corto plazo, además, no sólo somos cinco, diez personas, las que compartimos la indolencia de no buscar un bote de basura. El tener carencias de cualquier otro tipo, mientras no sea carencia de inteligencia, no justifica el hacernos daño; porque, sin duda, lo que hacemos al negar a nuestro entorno, es dañarnos a nosotros mismos.   

miércoles, 27 de octubre de 2010

La Moral y la Religion

La moral y la religión, estrictamente, van ligadas una de la otra. Considero que la conducta de un hombre no puede ir neutra alejándose de una ideología. Respecto de lo que crees se va marcando un patrón de como debes de comportarte. Con la religión encuentras la recompensa por ser un hombre moral.
He sido testigo de algunos artículos en internet donde se reprueba la manera en como la religión y la moral en estos tiempos han ido tomando una dirección totalmente material. Dicho de alguna otra forma, como es que la moral y la religión se van deteriorando con formas materiales, vemos a Dios metido en un templo de construcción majestuosa, no por la grandeza de su palabra, sino por los objetos que ahí dentro se encuentran, hasta llegamos a ver a Dios tomando forma de hombre convirtiéndose en sacerdote; la moral reducida al comportamiento superficial, material, en pocas palabras valorando a la gente por la marca de su ropa, por su aspecto físico.  
Noto como la gente critica a la gente por la falta de una cultura humanista, por un fanatismo ridículo hacia la religión, implorando cambios como el estudio de la sociedad, humanismo, ética y los verdaderos valores, sugiriendo buscar dentro de si aquello que es Dios y que verdaderamente importa.
Y es aquí donde yo pregunto:

¿Cómo quiere la gente que la vida sea valorada realmente por el contenido de un ser humano no sólo como cuerpo, cuando a través de los tiempos las religiones, que sin duda es algo en lo que el hombre se ha apoyado para justificar su existencia, han venido haciendo lo que quieren con la historia de Jesús, de Cristo, de Dios y no tenemos de esto más que dudas que nos llevan al escepticismo y son una base inestable?

¿Cómo queremos que la moral no sea material, o sea, que no se reduzca a nivel social, a valer por lo que tienes y no por lo que eres, a ser apreciado por tu físico, si al paso del tiempo la gente demuestra que eso es lo que verdaderamente importa?
¿Cómo queremos enseñar ciencias sociales y humanidades como otra materia académica, donde prácticamente “obliguemos” a “ser buenas” a las personas, dejando de lado nuestra participación con el ejemplo e incluso haciendo a estas disciplinas como algo aburrido e innecesario y sabiendo que terminando de “obligarles a aprender” sobre éstas, serán exactamente los mismos robots que eran antes de enterarse lo que era moral, humanidad, valores, etc. y se justificarán diciendo que alguien más lo hará bien?

El problema esta en el concepto en el que cada uno como ser humano se tiene. Empieza con el estado de ánimo, de la dignidad que cada uno se otorga, de darle una importancia primordial y única al cuerpo como si éste fuera a ser eterno, como si este te diera más que sólo problemas, como si te lo fuera a recompensar, como si a través de él percibieras verdades. Probablemente divago pero cuando te pones a analizar estas cuestiones y conoces posturas de personalidades de tiempos lejanos, te das cuenta de las cosas que en realidad valen la pena. Yo creo en Sócrates. En encontrar la verdad con la muerte, cuando te despojas del cuerpo y tus sentidos ya no son impedimento para descubrir lo que verdaderamente es.
De cualquier modo el no atribuirle un valor al cuerpo, no justifica el hacerle daño o hacer daño a algunos otros. Por que si bien, ni la religión ni la moral deben de ser reducidas a lo material, ni deben dejarse llevar por meras sensaciones y percepciones del cuerpo, tampoco es prudente que vivas hostigándolo, maltratándolo, etc., no se trata de ponerlo en desventaja, lo que aquí trato es evidenciar la importancia de la racionalidad. Las riquezas y la falta de éstas hacen al hombre torpe, así como el poder, la avaricia, en fin cualquier beneficio aparente, mientras sea relacionado con algo material, le quitan al hombre su verdadero valor; ya no ve la compasión, ve la lastima, ya no ve la necesidad, ve el lujo; ya no le importa el contenido, la forma (los pensamientos, las ideas) sólo lo que le resulta agradable a su percepción, la apariencia… y lamentablemente se conforma con esto.